El papa dejó un testamento con sus deseos a la hora de velarlo y enterrarlo.
Francisco pidió que sus restos, después del velatorio, descansen en la Basílica Santa María la Mayor.
“Santuario mariano al que he acudido en oración al inicio y al final de cada viaje apostólico para confiar mis intenciones a la Madre Inmaculada y agradecerle sus dóciles y maternales cuidados”, escribió el fallecido pontífice.
En cuanto al sepulcro, remarcó que quiere que sea “en la tierra; sencillo, sin decoración particular y con la única inscripción: Francisco”.
